Terapia Acuática
(para adultos y pediátrica)

¿En qué consiste la terapia acuática?

La aplicación de la terapia acuática para personas y niñas/os con patología neurológica muestra beneficios en: control postural, marcha y equilibrio. El/la paciente tiene que estar en constante alerta, trabajando continuamente el equilibrio, los estímulos propioceptivos, táctiles y térmicos… 

Las propiedades mecánicas y térmicas del agua producen una vasodilatación superficial y un incremento del riego sanguíneo, teniendo un efecto analgésico y de relajación a nivel muscular.

También sirve como medio de protección, ya que no se percibe un peligro potencial de riesgo de caídas dentro de la piscina.

En pacientes con patología neurológica, el movimiento suele estar limitado fuera del agua, pero dentro del medio acuático, se observa que:

  • Disminuye la rigidez articular
  • Reduce la tensión muscular
  • Atenúa los niveles de dolor
  • Aumenta el rango de movilidad articular
  • Mejora la sensación de protección y seguridad
  • Proporciona control corporal y dinamismo

Además, un trabajo en la piscina es más intenso, por lo que: aumenta la capacidad respiratoria, la resistencia al ejercicio físico y se obtienen mejoras cardiovasculares, lo que mejora las consecuencias derivadas del sedentarismo.


Para niños y niñas

El agua es un medio mucho más lúdico que fuera de la misma, por lo que haciendo un buen trabajo, podemos adquirir mejores resultados tan solo porque la actitud en el medio también cambia.

Además, es un estupendo medio en donde sentirse más libres e independientes para dirigirse en la dirección y sentido que deseen, teniendo fuera de la misma más dificultades. Por lo tanto, también es importante resaltar los importantes beneficios psicológicos que tiene este trabajo con los niños.

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